Biografía

Quisiera aquí, y como todo comienza, agradecer a aquellos a los que debo lo que soy. Empezando por mis padres y mis abuelos, trabajadores, luchadores de mundos difíciles, tenaces y vigorosos españoles de los que recibí la vida, la vitalidad y las ganas de disfrutarla, enriquecerla y transmitirla.

P6220903.JPGA mis maestros y profesores de tantas escuelas, centros, universidades, barrios de España primero, Argentina, Bélgica, México, donde estudié grados y postgrados. A aquellos con los que la suerte me llevó a poder estar cerca y compartir trabajos y aprender de ellos: Marie Langer, Rene Lourau, José Perres, Carlos Pla, Susana Estela, José de Luca, Cecile Rousseau, Mario Buchbinder, Carlos Lix Socop, José Luis Gonzalez y tantos y tantos otros cuyos nombres y rostros me vuelven.

Quiero aquí dejar mi muy particular agradecimiento a Nacho, Ignacio Lewkowicz, por los 10 últimos años de generosidad compartida, por enseñarme el placer y la dureza del pensamiento… Y decirle cuánto me falta, todos los días, desde este abril de su muerte.

Además, mencionar a Tiiu Bolzmann, maestra y amiga, con quien recorrí asombrada y feliz el camino de las constelaciones familiares de Bert Hellinger y las riquezas que de ellas surgen; y en los últimos años un maestro, mi profesor de danza butoh Gustavo Collini por su trasmisión apasionada y respetuosa de su propio maestro Kazu Ohno.

P6130588.JPGPor lo que se ve, vengo pensando desde las raíces populares de mi historia, desde las prácticas barriales y villeras, desde las trincheras nicaragüenses, desde los coloquios montrealenses, desde los pueblecitos mayas potentes y suaves, desde la academia crítica, desde un pensamiento que se interroga, rompe certezas, que prefiere conceptualizar las prácticas a aplicar teorías, pensamiento siempre compartido en el nosotros de todos los días, que se quiere abierto al desconcierto y al desasosiego.