05. Ejercicio para el trabajo en equipo

Ejercicio ((Fragmentos extraídos de una serie de clases dictadas por Elena de la Aldea, durante el año 2000.))

Les propongo que hagamos un pequeño ejercicio de imaginación en relación con los equipos. La idea es la siguiente: les voy a pedir que se relajen y que imaginen un equipo que no sea ninguno de los que ustedes conocen, que sea un equipo que ustedes inventen. Por supuesto que va a tener rastros de equipos que ustedes han vivido, porque uno inventa con las herramientas que tiene, reconstruye la realidad con los pedazos de la propia historia. Pero aquí la idea es que se imaginen un equipo como quieran y en el lugar que quieran. Y yo les voy a dar indicaciones para que sigan imaginando. Es un juego, la idea es jugar. Por eso no quiero que tomen ningún equipo al que pertenezcan. Quiero ver qué se imaginan.

Van a cerrar los ojos, se van a relajar, van a dejar lo que tengan en las manos, se van a poner cómodos, y luego van a dejar vagar la imaginación hasta que comience a aparecer un grupo de gente, un grupo de gente que tiene que hacer algo, en el lugar del mundo y en la época histórica que se les dé la gana. Cierren los ojos e imaginen un grupo en algún momento de la historia, en algún lugar del mundo, que tenga que hacer algo. Ahora, van a ir dándole forma. Traten de imaginárselo como si lo estuvieran mirando con una cámara desde arriba. Lo ven moverse, funcionar, ven a las personas que lo componen, lo miran sin juzgarlo, lo observan como quien mira un paisaje, lo miran sin críticas ni aprobación, sólo lo miran funcionar, cuánta gente lo compone, qué tarea tiene que hacer, cómo están, qué edades tienen. Déjense llevar por esa imagen, déjense pasear por el equipo, véanlo.

Poco a poco, van a ir “metiéndose” en alguna de las personas del equipo que imaginaron, como si fuesen un alma que anda suelta volando y buscaran un cuerpo para meterse. Van a meterse entonces en la piel de alguna de esas personas que forman parte del equipo. Cuando quieran, déjense llamar por esa persona. Entren lentamente y comiencen a ver cómo se sienten dentro de ese cuerpo, que puede ser un hombre o una mujer, como ustedes quieran. Jueguen a ser lo que quieran. Así, van a empezar a ver qué características tiene esa persona, qué edad tiene, cómo se sienta, cómo actúa, qué historia tiene, de dónde viene, qué intereses tiene, qué valores lo mueven, qué le importa, por qué ha llegado a ese equipo, cómo es que su vida lo ha llevado a estar en ese momento ahí, cómo fue el trayecto, qué estudió, qué deseó, cómo se conectó, cómo llegó a formar parte de ese equipo. Vean el itinerario que lo ha llevado a estar donde está. Ahora vean qué quiere de ese lugar que ocupa, cuál es su objetivo, cuál es su deseo, si le importa lo que ese grupo produce, si le importa alguien de ese grupo particularmente, si le importa pertenecer a ese grupo o le da lo mismo lo que hacen, qué es lo que lo mueve, cuál es su intención, a qué apuesta, qué quiere de eso en que está.

Quizá no se lo ha preguntado nunca, y ésta es la ocasión para preguntarse qué hace ahí, por qué esta ahí, para qué esta ahí. Vean entonces, en ese personaje que son ahora, qué hace para hacer lo que quiere hacer, cómo se mueve. Vean si es coherente entre lo que quiere hacer y lo que hace, si va a conseguir lo que quiere haciendo lo que hace. Vean cómo es su relación con la gente del equipo, cómo es su relación con la tarea que tienen que hacer, cómo es su relación con el afuera de ese grupo. ¿Se siente más adentro o más afuera, más relacionado con el entorno o más relacionado con el equipo? ¿Cómo funciona en relación con ese afuera y ese adentro? ¿Cómo circula en el adentro y en el afuera? ¿Cuáles son las condiciones de seguridad que necesita para poder estar ahí donde está y hacer lo que hace? ¿Qué lo hace sentir tranquilo, poderoso, trabajador, potente, creativo? ¿y qué lo perturba? ¿Cuál es el límite que tiene? ¿qué lo llevaría a irse del equipo? ¿qué circunstancias harían que dijera “hasta acá llegué”?

Si logran imaginar que llega ese punto límite en que ya no quiere estar ahí, vean de qué manera podría irse de ese lugar y separarse del grupo. ¿Cuál sería el grado de violencia que generaría? ¿Cuáles serían las modalidades que tomaría esa separación dadas su forma de ser y su historia? ¿Cuál sería la manera de retirarse de ese lugar? ¿Cómo se sentiría después de separarse de ese grupo? Vean si estaría dispuesto a aguantarse cualquier cosa con tal de no irse, para no quedarse solo, o si preferiría irse. ¿Cómo atravesaría la separación? ¿Cómo recuperaría la riqueza? ¿Cómo la aplicaría en otro lugar? A ese personaje que imaginaron le resulta bueno y necesario saber cómo haría para irse, justamente para poder estar ahí, porque le da una sensación de libertad saber que está ahí porque quiere, pero que podría irse. Luego de saber que podría no estar ahí, vean qué estrategias se daría para lograr lo que quiere. Porque este personaje ha decidido que mientras esté, va a tratar de hacer lo que quiere hacer. ¿Cómo lo hace? ¿cómo se mueve? ¿cómo se relaciona para eso? Dejen que las imágenes les vengan, no piensen, déjense jugar. Ha hecho todas esas cosas que quería o podía hacer, ¿cómo le fue en ese camino?

Finalmente, imaginen que llegó el día en que el equipo logró hacer esa tarea que se había propuesto, el día en que se consolida aquello que esperaban hacer. ¿Qué hace entonces este personaje? ¿Cómo recibe los triunfos? ¿Qué hace frente al éxito? ¿Lo acepta, lo disfruta, le da alegría, le da miedo haber ganado? ¿Cómo reacciona frente al éxito de haber ganado lo que se proponía? Mírenlo, vean qué siente, qué hace. ¿Se le ocurren nuevos proyectos, decide descansar, decide irse o quedarse? ¿Qué hace cuando llega a la meta? ¿Qué hace con los otros, con el afuera, con el adentro del equipo?

Ahora, poco a poco, van a ir dejando a este personaje en el que se metieron. Van a ir saliendo muy lentamente, en la medida que lo sientan, y se van a ir despidiendo de ese personaje. Luego, van a ir subiendo nuevamente a ese lugar desde donde veían al equipo funcionar, trabajar. Van a intentar ver cada vez un poquito más de lejos ese personaje que dejaron. Y van a volver a ser ustedes mismos mirando cómo funciona el equipo desde lejos, desde la distancia. Ahora van a ir dejando ese lugar, ese momento de la historia, ese lugar geográfico, y van a ir volviendo muy lentamente al día de hoy, a este juego. Sin abrir los ojos todavía. Van a volver a sentir su cuerpo, su propia silla… muy lentamente, no lo hagan de golpe.

En la medida en que vayan pudiendo, se van a poner a escribir sobre esto que les pasó, sobre esto que vivieron, sobre este personaje. Dejen fluir la escritura, tratando de poner en símbolos y en palabras esta experiencia de sensaciones y de imágenes. Que los símbolos agarren la experiencia y le den cuerpo. Escriban todo lo que quieran, es para ustedes, vamos a trabajar con eso pero no tienen que entregárselo a nadie, así que pueden escribir lo que les dé la gana. Pueden escribir por ejemplo si esto les hizo recordar algo, si este personaje los remitió a algo. Vayan escribiendo de a poco, tranquilos. Y una vez que hayan terminado, en grupos van a ir comentando sus impresiones sobre la relación entre las experiencias y el texto.

Comentarios sobre el ejercicio: el cuidado de sí

Cada uno de nosotros es un ser que trabaja pero al mismo tiempo sigue siendo una persona. Es por eso que es importante que podamos penetrar en los distintos niveles que nos componen. Es importante que podamos percibir que si bien hay especificidades, hay también vasos comunicantes entre lo que nos pasa personalmente, lo que nos pasa en la vida en general, lo que nos pasa con el trabajo y lo que nos pasa con el pensamiento. El pequeño ejercicio-juego que hicimos hoy pone en escena el juego entre estos niveles, estas situaciones.

Durante el ejercicio, se produjo algo muy interesante: cada uno de los grupos encaró el trabajo desde distintos lugares. Se abrió así una polisemia, una cantidad de significados a partir del mismo ejercicio. Lo que el ejercicio ha abierto en cada uno, lo que cada subgrupo ha re-trabajado es muy diferente. Esto habla de la riqueza que significa el trabajo en grupo. La posibilidad de armar un grupo distinto del de anoche, distinto de los grupos de discusión en los que participan, nos permite ver que en cada configuración vincular se produce algo diferente.

Cada situación permite trabajar, producir, comprometerse de modos diferentes, y es importante que uno aprenda cuáles de estos modos le son más propicios. Porque eso le puede facilitar a cada uno, si es necesario, correrse un paso y encontrar el lugar en que se es más productivo, el lugar más rico, más placentero para uno. En este sentido, el ejercicio es un ejemplo de cómo es el trabajo y el cuidado de sí. Aprender a ver dónde uno produce más, disfruta más, o dónde el dolor le resulta más enriquecedor, está ligado con el cuidado de sí. Cuidarse es estar atento a la herramienta que uno es. Atento y cuidadoso. Cuidarse es como tener esa herramienta aceitada y guardada. En la segunda guerra mundial, mi padrastro, que era mecánico, se escapaba de los campos de concentración llevando siempre consigo una caja con un calibre envuelto en una tela de terciopelo. En esa situación tan difícil, jamás soltó el calibre, porque ésa era su herramienta. Quiero decir con esto que hay cosas que uno necesita poder cuidar en situaciones aún muy difíciles, justamente porque uno es la relación con eso.

Deja un comentario

(required)

There aren't any comments at the moment, be the first to start the discussion!